domingo, 26 de abril de 2009

25 de Abril

Mi amor que más duró empezó un 25 de Abril y acabó una noche de Junio. Perdí la cabeza como lo hago siempre. No al final. Al final de las relaciones la cruel realidad se instala en mi corazón y me hace sopesar posibilidades, olvido lo que siempre he creído que es esencia y valoro lo que me compensa y lo que me perjudica. Todo se acaba cuando mi cabeza habla y dirige sin pedir permiso al amor. Al final se puede herir con la daga de la indiferencia, se puede mentir por el egoísmo puro y duro y rígido y fuerte y negro y espeso, que ha teñido de insensible el alma blanca que me llevó a amar. Al final se acaba con un llanto que se prolonga en pensamiento, que se aloja en una esquinita de mi ser por la que pasan todas las vías que me sacan del infarto emocional.
Y después me convierto en un jarrón vacío, sin flores, con estatuas griegas talladas en el exterior, lustroso, limpio, sin agua para albergar nada vivo y sin luz para dejarlo crecer. Un jarrón que se cae siempre que alguien lo arrastra con su estela de aire fresco, que se agrieta cada vez que toca el suelo. Son muchas ya, las caídas y las grietas, igual ya no puede volver a contener...

2 comentarios:

Lady Libro Rojo dijo...

Carta a un jarrón vació.
Querido jarrón:
Lamento ver que tu estado empeora con el paso del tiempo. Sé que te prometes a ti mismo propósito de enmienda, pero siempre te empeñas en situarte en los lugares más propicios a las caidas. Tus grietas visibles dan muestra de tus vivencias, las invisibles forman parte de tus propios secretos. Te dejo una buena dosis de cola de impacto y el grifo abierto. Cuando selles las grietas llénate de agua.
Volveré en breve. Traeré unas flores.
Besos,

Lady Libro Rojo dijo...

Lo prometido es deuda. Traigo las flores, ¿dónde las dejo?
Besos,