lunes, 18 de mayo de 2009

... a Mario Benedetti

Siempre, desde muy joven, mi hermano me acercó a él a los 13 años, Benedetti ha sido la banda sonora muda de mi vida. Llegué a él con un relato, "La disnea", y yo también quise ser asmático para integrarme en la sociedad de Montevideo. Me fascinó con un poema de cuento, "Historias de vampiros", y sentí en mi sangre la sangre del vampiro anónimo. Me emocionó con "No te salves", y cada día sigo tratando de condenarme. En su último inventario descubrimos que se moría, trato de prepararnos para ello, y le leeremos hasta que nos preparemos nosotros para acompañarle...

en la emoción pura y en la tristeza
en el renacer y en la enfermedad
en el ocio absurdo de mi pereza
y en la necesidad de madurar

en las lágrimas que limpian el cielo
en la lumbre que calienta el hogar
en las sombras de noche sobre el suelo
y en los rayos de luz al despertar

en la primera sorpresa y erección
en el segundo ataque de ansiedad
en el tercero desgraciado amor
y en la infinita y turbia soledad

en la sonrisa eterna de aquel viejo
en los intentos fallidos de crear
en la palabra con un sentimiento
y en la que empleé para engatusar.

2 comentarios:

Lady Libro Rojo dijo...

Benedetti sí está en los cielos... en los nuestros, en los de las palabras, en los de la memoria, en los de los versos, en los del amor, en los de las injusticias, en los de los sentimientos.
¿Recuerdas al marino de "El lado oscuro del corazón"? ¿Y a Oliverio recitando "No te salves", "Rostro de vos", "Táctica y estrategia"...? Eso es lo que nos queda. Nos aferramos a ello.
Besos,

pequeña extraterrestre dijo...

Las palabras no siempre tienen el mismo significado para todo el mundo. Me gustan tus escritos porque sé (y no me equivoco en ello) que cada una de tus palabras las puedo ver de la misma forma que tú. Que la emoción, la tristeza, la luz, la sorpresa, una erección... todas ellas, todo ese pequeño bucle de letras que dan forma a nuestro interior; las compartimos con la misma mirada y con la misma alma.
Así que, si te confundí con Benedetti, será porque, tal vez, llegamos a compartir con él esa misma forma de ver las palabras.

PD: Cada vez se complica el comentarte, pequeño principiño.