Un mar azul de desolación,
una mirada perdida entre las sombras.
Una sentencia en el corazón de mi consuelo,
una palabra de amor que se estrella en las rocas.
Cada tarde deseo desde esta playa la compañía eterna
y el beneplácito de tu mirada.
Cada mañana desde mi cama el deseo no me deja más opciones
que solicitarte entre mis sábanas.
Cada noche en mi desesperada oración de niño pequeño
pido por que no te rindas a la gris normalidad.
Espero no haberme descuidado tanto,
como para haber olvidado el camino.
Espero que las piedras que me tire tu razón
las pueda soportar con mi cariño.
Espero que desees de nuevo
perderte en la locura del vuelo a gran altura...
1 comentario:
Mitxi,
¿Alguien puede negarse a perderse de nuevo en vuelos a gran altura? ¿Alguien que los conozco puede decir que no? ¿Alguien que los haya vivido puede renunciar voluntariamente a ellos? Creo que amamos a Girondo por igual. Tal vez desde esa playa encuentres la forma de reemprender el vuelo.
Besos,
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