
"... y volveré a reir, y a llorar, y tras la puerta empezará de nuevo el día, y saldré de mi escondrijo cuando vengas a buscarme". Esto no es mío. Es parte de algo que una chica me envío cuando ambos teníamos quince años. En aquel momento me pareció, por supuesto, un ataque a mi virilidad intentar camelarme con aquellas palabras ahora no sé si sinceras. Ahora me parece la oportunidad desaprovechada de la más bella historia, a lado de alguien con capacidad para volar, escapando a la rutina que nos alacanza y no nos deja en cuanto asumimos la primera responsabilidad. No es que ahora quiera a esa persona que repudié en mi adolescencia, tampoco creo que hoy siguieramos siendo felices en nuestro nido de amor ficticio a pesar de las inclemencias de la vida de cada uno, es solo que cada vez noto más pesadas mis alas. Ya no veo por encima de las montañas si no me apoyo en un taburete nuevo. Me escondo muchas veces en las sabanas de mi cama por temor al frío de la mañana. Y desde ya tengo la necesidad de que esto deje de asumirme. Quiero que todos sepais que hoy es el primer día de mi involución.......
No hay comentarios:
Publicar un comentario