
Y estaba yo tan tranquilo esperando que el niño se tirase al agua, luego iba y yo, y comenzó la cuenta a atrás. Así, como quien no quiere la cosa, sin esperárselo nadie, de repente todos esos años se hicieron presentes y comenzó la caída. El primero siempre esperaba que el otro tomase la iniciatiba. El segundo se enfadaba cuando el plan no le convencía. El tercero comía demasiado, eso le daba gases y era una compañía que no apetecía tener. El cuatro es un número que con el seis hace la cara de tu retrato. El cinco es el olvidado, ahí por el medio, el pobre espera que alguien lo utilice pero como mucho puede ser un culo. El séptimo piensa en flores, en canciones y desastres naturales, a veces hasta juega al futbolín pero nunca gana. Ocho veces me he acordado de ti esta mañana y nueve es la magia de la vida. Y nada, que a ver como lo afrontamos.............
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