sábado, 17 de enero de 2009

Se me queda pegado el frío a las manos. Sube por las muñecas y la cara interna del antebrazo hasta llegar al codo y lo mantine en una posición neutral, ni doblado ni rígido. Al mismo tiempo, como si fuera un complot entre el frío y la soledad para acabar con mi ser místico, mis pensamientos se vuelven terrenales y desaboridos. El frío sigue avanzando y empieza a llenarme el pecho y el vientre de sus estalactitas de muerte. Mi mente, ya perdida en la medianía, se deja acompañar de los sueños de la noche pasada, en los que no volé, ni corrí por encima del agua, ni hablé con las plantas del Amazonas, ni compré una isla por una cóctel, de esos que a mi me salen tan ricos. No sé si dejarme llevar. Puede que así se acaben esas noches de soledad profunda de alma inquieta. Igual si dejo que esa asquerosa normalidad de pensamiento tome posesión de mi, igual si hipoteco los momentos de ensoñación a alguna que otra lucided, igual si cambio el pop por el rock and roll y acompaño a esa gente que me quiere arrastrar hasta lo genérico; igual así salen de mi cabeza esas ideas tontas de grandeza personal, en las que soy feliz con mi alma gemela en un edén lleno de esos pedazos de realidad que nos hacen soñar en vida, y disfrutar del paraiso personal de la que sólo los dos entedemos como panacea. Igual no merece la pena seguir luchando dentro de mi y debería hacer caso de los que me dicen que el amor se hace y el sexo no es tan importante. Seguramente dejaré de sufrir, pero también dejaré de vivir.......

2 comentarios:

pequeña extraterrestre dijo...

El amor nace, no se hace. Y se pierde con pedacitos de normalidad diaria exenta de sueños. En cuanto el sexo, SI ES IMPORTANTE, no lo olvides, es una necesidad vital!!!

Somos libres para decidir entre vivir deseando y anhelando, o morir sin sueños, y sin catar lo jodida y maravillosa que puede ser la vida. Es una putada que para saborear los momentos buenos tengas que haber pasado por otros malos. Pero por favor no caigas en ese mundo gris del que la mayoría son esclavos.

pequeña extraterrestre dijo...

Al final los sueños no son más que una excusa, pero una excusa muy gorda. Son la excusa para vivir. Por eso también se convierten en la mirada nostálgica de lo que nunca fuímos. Qué putada! Asumir que nunca serás lo que deseaste ni esperarlo siquiera. Joder, deseo, deseo, deseo. Quiero con todas mis fuerzas ser feliz, y con eso, hacer también un poco feliz a los que me rodean. Eso es lo que siempre quise.

(de la película Piedras)