Hoy es tu cumpleaños. Los dos últimos los has pasado a mi lado y cuesta creer que fueran felices. El primero todavía estaba cargado del candor y el ensueño del principio, pero en el segundo, aunque había más momentos buenos que malos, ya llevabamos un tiempo regalándonos un poco de acritud.
El objeto de esta carta no es reprocharte nada, en serio. Aunque parezca que mi actitud es la del odio, hace unas semanas que me repito las palabras de Yoda, que a ti te parecerá una más de mis frikadas. Yoda es el duendecillo de Star Wars y en una de las pelis dice: la ira conduce al odio y el odio conduce al sufrimiento. Yo no quiero sufrir, y aunque esto te parezca una tontería, a veces las moralejas de los cuentos y las experiencias de los libros nos ayudan a ver nuestra vida de otra manera. A lo que iba, el objeto de esta carta es que me entiendas un poco más de lo que lo haces, y ojalá me contestes para poder yo entenderte a ti también. Lo que había entre nosotros ha muerto, de eso soy muy consciente, pero no dejo de atormentarme con la idea de que no fui lo bastante paciente, lo bastante racional y lo suficientemente humilde como para conseguir que las cosas fuesen de otra manera.
No me voy a alargar mucho. Sólo te voy a hablar de una cosa. El principio, sonreías. En tus ojos se leía la felicidad, y siempre voy a recordar tu cara la primera vez que en una cama de una pensión cutre, me miraste y me dijiste "te quiero". Como me abrazaste cuando entre lágrimas te conté que llevaba semanas diciéndotelo yo a ti en bajo, cuando te quedabas dormida en mi regazo. Al principio estabas relajada y te reías de mis tonterías, y también de las tuyas. Al principio volamos en una nube y abandonamos nuestras realidades. Nos dejamos llevar por la pasión, por lo que sentíamos, nos dejamos llevar por lo que la realidad nos negaba y nos abandonamos al placer y los sueños. No me digas que no, en aquellos días hubo momentos en los que pasó por tu cabeza dejar todo y fugarte a seguir viviendo eso que viviamos y que nos llenaba tanto. Después llegaron las navidades. Y te puedo garantizar que desde aquellas primeras navidades a tu lado ya no me gustan tanto. Por que las navidades fueron como una losa racional que cayó sobre nuestra historia. Las cosas cambiaron y dejaron de ser así. Yo al principio reaccioné mal. Quería volver al sueño. Después con el tiempo fui entendiendo que el sueño estaba bien si se podía rellenar con huecos de duermevela, y poco a poco tú olvidaste que se podía soñar y todo fue realidad pura y dura. O no, si no es así explícamelo por favor.
Ya sé lo presente que tienes que los sueños no dan de comer. Ahora empiezas a entrar en el mundo del reiki, y lo poco que yo he entendido de esas teorías es que entienden el amor como esa energía universal de la que tú y y yo hablamos tantas veces y que engloba a todos lo seres. Que exlica tantas cosas como preguntas te proboca y que es la causa y el final de todos nuestros actos. Yo te solía decir que era la fuerza de los jedis y tú te reías de mi por que era un friki. El caso es que esa fuerza, el amor que todo lo puede, vive de todo lo que somos. Se manifiesta en nosotros a través de todo, a través de nuestros actos, a traves de nuestra parte real pero también a través de nuestros sueños. Y tú por un momento dejaste de soñar conmigo y ya no pudiste volver a hacerlo. Y a lo mejor la torpeza fue mía, no te estoy echando la culpa. Pero te lo dije muchas veces, como dice la canción de Rosendo, "quiero que sueñes conmigo". El caso es que ahora no estamos juntos. Te he querido más de lo que nunca pensé que podría hacer, aunque te suene a tópico, me he rayado con tus problemas y con los de los dos. He pensado mil veces como solucionar las cosas, hasta que me he agotado. Ahora estoy cansado, pero lo que más me jode es tener esta melancolía encima de no haber sabido hacer feliz a quien quería. Y a lo mejor ese fue también mi error. Por que al fin y al cabo cada uno debería procurarse su felicidad, y yo dejé que la mía estuviese ligada a sacarte de ese mundo de tinieblas en el que yo te soñaba.
Bueno, no me alargo más. Espero tu respuesta, por favor, sincera y sin rencor. Si va a haber algo de eso no me contestes. Feliz cumpleaños
jueves, 5 de febrero de 2009
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