Es suficiente si el día es azul, de esos en los que los pies podrían salir a la calle sin el resto del cuerpo. Me llega si en uno de tus correos se atisba una porción de cariño, si noto que sonreías cuando lo escribiste, si tus palabras me dejan soñar con que algún día será real. No necesito más que una llamada de un amigo, de esos tan buenos que tengo y que yo siempre he sabido cuidar muy poco, para ir a tomar un vino antes de comer, al sol, riéndonos de la vida, dejando que la euforía del alcohol nos transforme sutilmente esa mañana en los grandes reyes del mambo cantando canciones de amor. Esos días no hay desolación, no deja lo ocurrido que la apisonadora de la tristeza aparque sobre mis hombros, no me permito acordarme de que estoy solo, de que me siento solo, de que Soledad y yo estamos juntos desde hace tiempo, de mis soliloquios delante del espejo rozando la locura, de que nunca podremos estar a solas tú y yo. Esos días acaban pronto, pero a veces su recuerdo sirve para alegrar un día gris, pero tú haces que vuele...
sábado, 14 de febrero de 2009
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1 comentario:
Es el efecto que tiene el gran Rey Sol. Recuerda, en cada rayito que nos acaricia,que estamos vivos, que volamos, que sentimos, a pesar de nuestras soledades, que somos capaces de sonreír porque, en el fondo, nos gustar ser como somos. Y para los días grises, no olvides, guardar cada pedacito de ese calor. Como en un día rojo...
Nos regalamos un día soleado?
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