sábado, 14 de marzo de 2009

Miedo

Siempre que empiezo algo. Siempre que lo dejo. Siempre que encuentro alguien que es capaz de acompañarme en mis locuras y mis deseos. Siempre que me agacho para recojer del suelo mi amor propio. Siempre que rezo para que se cumpla ese sueño tonto en el que creo que creemos dos personas. Siempre que me subo a una escalera a observarte, ver como te comportas cuando no sabes que estoy. Siempre que noto que me espía algo parecido a Dios para decidir si me merezco un segundo, tercero, cuarto, vamos, un nuevo día. Siempre que me gritas desde el otro lado de la calle y yo casi no puedo escucharte. Siempre que amanezco a lado de esa perfecta desconocida que me atraganta y me duele en el pecho, bueno no ella, mi pobre debilidad. Siempre que acaricio esa foto en la que me sentí feliz. Siempre que duermo. Siempre que sueño. Siempre que me despierto solo con ganas de dormirme, por que el sueño se ha apagado con la luz de la mañana y yo quería vivir en ese sueño por que la realidad no me gusta más que dos segundos por semana. Siempre que me sonríe mi desconocida preferida y ese cosquilleo pasa por mi esqueleto, un día me voy a romper todos los huesos con el temblor tan fuerte que me da. Siempre que vomito esas palabras que no siento. Siempre que me me quejo sin motivo para los demás, que se pongan en mi puto lugar. Siempre que llueve con fuerza y se puede mojar mi corazón. Siempre que me besas en mi imaginación. Siempre que te abrazo desde mi pensamiento. Siempre tengo miedo.

3 comentarios:

cora dijo...

Soy buena persona ..si pero con la gente a la que amo, por ellos puedo darlo todo.

Tu texto,me gusta el texto,escribes genial.

Aida Cooper dijo...

A veces me reservo para nada, para nadie. No se por qué, ni como, pero así lo hago, y a veces me va bien... otras no tanto. Pero eso da igual.

"Entre paredes y humo nos sentimos más cerca que nunca, parecía no haber un sitio para nosotros. El baño se nos presentó como un lugar lo suficientemente pequeño y lo aguantablemente sucio como para soltar todo el calor acumulado. Sus manos me buscaban y nuestros alientos se cruzaban. Entre mis piernas, mojadas, sucumbimos al placer de la noche, sudamos, y sudamos como parecía que nunca lo habíamos hecho. Me sentía flotando, puede que las drogas tuviesen parte de culpa, pero no me pertenecían los brazos más allá de los codos, no dominaba mi cuerpo, parecía ligera como una pluma sobre su regazo. Y suspiramos lento y profundo, y también rápido y fuerte, hasta que el más fuerte de los suspiros nos hizo saber que nuestra hazaña había tocado fondo."

El pedacito que encaja en la grieta.

Anónimo dijo...

"Quien no arriesga no gana."
Una de las frases que más han cambiado mi vida estos últimos meses.