miércoles, 11 de marzo de 2009

Un rayo de sol en el ocaso de la muerte

No quiero la noche, si con ella te ocultas, si con ella te olvidas lo que fue sólo un día. No quiero el silencio, si es la demostración de que mentías, de que ya sólo nos quedará el recuerdo de tres días escuchando el sonido de petardos retumbando en nuestro pecho. Sí, en ese, en el de los dos. Tan sólo la pena, que cura la herida, tan sólo la herencia de una semana mágica, me dejó la ceniza incrustada en el alma y no me deja respirar ningún amor que no sea el tuyo. Sí, en ese pecho, en el que compartíamos. Y una propuesta loca, y una loca te propone Gibraltar, y los llanitos se acarician entre ellos al vernos pasar de la mano. Te juro que voy a matar a ese hijo de puta y sus putos puntos suspensivos.........................................................................................................................................................................

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